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Berlín comenzó y terminó siendo increíble. ¡Fascinante e inspiradora!
Llegué al aeropuerto Berlín Tegel a las 10,30 de la noche. Y en solo 10 minutos ya estaba fuera con mi maleta considerando si tomar el autobús o un taxi. El frío me convenció de lo segundo y me llevó al Hostal de los tres cerditos un taxista que no hablaba nada de inglés, pero que insistió en explicarme la entrada a la ciudad en alemán. Aunque traté de explicarle que mi alemán no pasaba del Gutten morgen y poco más, el siguió tan contento. A las 11 ya estaba en la recepción del antiguo convento, recogiendo mi llave y mi pack de la acreditación que Diego había recogido por mi. De allí nos fuimos a cenar al único lugar que quedaba abierto en la zona. Un mejicano en el que aunque habían cerrado la cocina, se brindaron a prepararme unas fajitas que me supieron a gloria después de 8 horas de viaje Fuerteventura-Berlín vía Madrid. Lo mejor llegó a la vez que las fajitas cuando el chef y el dueño del sitio subieron la música y se pusieron a bailar música de su tierra. Otros clientes animados por el espíritu de juerga se unieron a ellos.
El primer día, después de madrugar para recoger las entradas para el día siguiente, estuve unas 8 horas caminando por el EFM (European Film Market) hablando con productores, distribuidores y agentes de ventas. A las 4 de la tarde fui a una conferencia interesantísima sobre co-producción y nuevos métodos de financiación y luego fui a ver una película sueca colorida, optimista, loca y divertida q se llama Simple Simon. Por la noche caminé por las calles de Berlín. Esta es una ciudad curiosa con unos edificios alucinantes, tanto los modernos como los antiguos. Al margen de estilos hay una especie de sentido de la armonía o la proporción que me produce sensación de bienestar
Por las mañanas, antes de ir al cine o al European Film Market, y si quieres conseguir entradas para las pelis que has elegido, hay que ir todos los días alrededor de las 7,30 a por las entradas del día siguiente. Un día llegué a las 8 y cuarto y no pude reservar todas las películas que quería, así que al día siguiente, cuando sonó el despertador a las 6,30 me tiré de la cama para no llegar tarde. El festival tiene una deferencia con los cinéfilos acreditados apasionados, los heroes, que hacen cola desde antes de las 7,30, un furgón que reparte café y té gratis. Todo un gesto de agradecimiento a nuestra entrega y el elemento perfecto para sobrevivir hasta que abren las puertas. En aquella inmensa cola todos sonreian, pero podría ser por congelación de mandíbula.
En dos de las proyecciones de hoy estaban los directores y actores y es curioso ver que ellos también se ponen nerviosos cuando suben a un escenario, y no están actuando, y tienen que ser ellos mismos. A Ralph Fiennes le temblaban las manos cuando salió a presentar a su equipo al final de la proyección de su debut como director. A mi Coriolanus me resultó insufrible, pero el público aplaudió.
He combinado películas de estreno de la competición con otras clásicas q nunca había visto en la gran pantalla. Disfruté enormemente con Lola de Fassbinder , que además me redescubrió al fabuloso actor Armin Mueller-Stalh, con el que volví a repetir con Bittere Ernte de Agnieszka Holland. Volver a ver Persona de Ingmar Bergman, presentado por su musa, Liv Ullmann, fue otro de los placeres de esta semana.
Aquí los cines son como de 1000 plazas o más, y auténticas joyas arquitectónicas. Las salas siempre estaban repletas.
Hay una gran tendencia a nivel mundial a hacer películas deliciosas, tiernas, humanas, bien iluminadas y dirigidas, y a la vez profundas... o terror sangriento y oscuro, pero no hay presencia ninguna de demencias pretenciosas e incomprensibles, aunque si he visto tres o cuatro películas vacías y autocomplacientes y que no se las recomendaría ni a mi peor enemigo, más que nada para que no pierda el tiempo teniendo tantas otras joyas que ver.
Currándoselo esto es superproductivo y una auténtica experiencia de aprendizaje. Por un lado te das cuenta (todavía más) de lo pequeños que somos en este universo inmenso y a la vez de que todo es posible ya que un porcentaje enorme de las películas en competición son primero o segundo largo, y también que la tendencia en el modo de producir esta cambiando porque distribuidoras y agentes de ventas se han subido al carro de la financiación.
He combinado películas de estreno de la competición con otras clásicas q nunca había visto en la gran pantalla. Disfruté enormemente con Lola de Fassbinder , que además me redescubrió al fabuloso actor Armin Mueller-Stalh, con el que volví a repetir con Bittere Ernte de Agnieszka Holland. Volver a ver Persona de Ingmar Bergman, presentado por su musa, Liv Ullmann, fue otro de los placeres de esta semana.
Aquí los cines son como de 1000 plazas o más, y auténticas joyas arquitectónicas. Las salas siempre estaban repletas.
Hay una gran tendencia a nivel mundial a hacer películas deliciosas, tiernas, humanas, bien iluminadas y dirigidas, y a la vez profundas... o terror sangriento y oscuro, pero no hay presencia ninguna de demencias pretenciosas e incomprensibles, aunque si he visto tres o cuatro películas vacías y autocomplacientes y que no se las recomendaría ni a mi peor enemigo, más que nada para que no pierda el tiempo teniendo tantas otras joyas que ver.
Currándoselo esto es superproductivo y una auténtica experiencia de aprendizaje. Por un lado te das cuenta (todavía más) de lo pequeños que somos en este universo inmenso y a la vez de que todo es posible ya que un porcentaje enorme de las películas en competición son primero o segundo largo, y también que la tendencia en el modo de producir esta cambiando porque distribuidoras y agentes de ventas se han subido al carro de la financiación.
En esta Berlinale hay una gran presencia de directoras con películas extraordinarias. No he podido ver nada de cine Japonés como había planeado.
El modo en que esta organizado el mercado y las proyecciones me ha permitido conocer el centro de Berlín y a pesar de las bajas temperaturas he recorrido caminando muchas de sus calles, descubriendo rincones entrañables como el Stadtklause en Bernburger strasse 35, el pequeño restaurante alemán donde la sopa del día y la cerveza negra sabían a gloria aunque la tuviéramos que pedir con lenguaje de signos porque parecía ser el único bar de Berlín en el que no hablan nada de inglés. La música de fondo: Berlín años 20 lo convertía junto a su arquitectura en una cápsula de tiempo. http://www.stadtklause.de/bilder.html
Otro lugar al que volver, siempre que se esté en la zona, es el turco cerca del Friedrichstadpalace, el Dada Falafel, en Linienstraße 132, donde por menos de 7€ comes unos falafel, humus y ensalada y couscous en un espacio diáfano precioso compartiendo mesa con desconocidos. http://www.dadafalafel.de/
Caminar junto a lo que queda del muro y volver a ser consciente de lo que aquello significó, te sume en un estado de rabia o desesperación frente a la estupidez y la crueldad humana.
Berlín te llama a repetir y la Berlinale también. El modo en que todo esta organizado y ubicado te invita a disfrutarlo sin carreras y estreses. Lo único, los madrugones, pero ¿Quién quiere dormir cuando puedes soñar despierto todo el día abandonada al cine y sus creadores?
El modo en que esta organizado el mercado y las proyecciones me ha permitido conocer el centro de Berlín y a pesar de las bajas temperaturas he recorrido caminando muchas de sus calles, descubriendo rincones entrañables como el Stadtklause en Bernburger strasse 35, el pequeño restaurante alemán donde la sopa del día y la cerveza negra sabían a gloria aunque la tuviéramos que pedir con lenguaje de signos porque parecía ser el único bar de Berlín en el que no hablan nada de inglés. La música de fondo: Berlín años 20 lo convertía junto a su arquitectura en una cápsula de tiempo. http://www.stadtklause.de/bilder.html
Otro lugar al que volver, siempre que se esté en la zona, es el turco cerca del Friedrichstadpalace, el Dada Falafel, en Linienstraße 132, donde por menos de 7€ comes unos falafel, humus y ensalada y couscous en un espacio diáfano precioso compartiendo mesa con desconocidos. http://www.dadafalafel.de/
Caminar junto a lo que queda del muro y volver a ser consciente de lo que aquello significó, te sume en un estado de rabia o desesperación frente a la estupidez y la crueldad humana.
Berlín te llama a repetir y la Berlinale también. El modo en que todo esta organizado y ubicado te invita a disfrutarlo sin carreras y estreses. Lo único, los madrugones, pero ¿Quién quiere dormir cuando puedes soñar despierto todo el día abandonada al cine y sus creadores?



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